Me he visto a mí misma esculpiendo palabras con rencor, con desesperación. Me he sentido perdida y me he revoloteado por mi realidad, examinándola concienzudamente, como aquel que se arrepiente.
Me he excusado, te he acusado, pero en ningún momento sentí alivio.
Supongo que el tiempo todo lo cura, todo cambia; que nada es para siempre.
Y aquel para el que estuve incondicionalmente, sin que lo tuviese en cuenta, hoy ha madurado y se ha dado cuenta. Incluso se disculpa y me valora .
Hoy aquel que me dio la espalda, se para a saludarme y sonreirme. Me pregunta qué tal, incluso me cuenta cómo le va.
Y alivio es lo que siento. Es una recompensa, es soltarte una de tus cadenas.
Digamos que todo túnel tiene su salida. Que todo problema tiene sus soluciones. Bueno, eso es algo que también he aprendido. En este mundo nada tiene una única solución, perfecta e inequívoca.
Y sin lugar a dudas ha valido la pena. Cada segundo, cada risa, cada enseñanza; cada lágrima, cada pensamiento autodestructivo.
Al final, todo encaja.
martes, 8 de enero de 2013
pilares
Tengo que desmentir un par de cosas, o mas bien terminar de decirlas.
No me sentiré orgullosa de guardar rencor, pero tampoco me siento culpable por ello. Es más, tengo que reconocer que si hay alguien a quien culpo de todo esto, es a ti.
A ti y a nadie más; no metas en esto al tiempo, a la distancia, a los cambios.
Mucho menos a mí.
De lo único de lo que puedes culparme es de no darme porvencida. Nunca lo hice, hasta ahora. Te enseñé la mejor parte de mí, te di el mejor de mis pilares para que te apoyases, te di toda mi esperanza y la mayor dosis de realidad que tenía.
Lo tomaste, y me diste la espalda.
Cúlpame de tener altas expectativas sobre ti, cúlpame por reservarte un hueco en mi agenda(al que nunca acudiste, por cierto).
Cúlpame por habertelo dicho, por haberte dado la oportunidad de defenderte. Por darte una oportunidad para echar abajo todas esas teorías que empecé a sumarle a tu recuerdo. Cúlpame de todo ello, y lo asumiré.
Pero ni se te ocurra decir que yo formo parte de tu actitud. Ni se te ocurra decir que no me importaba, ni que me importó mas de la cuenta. Que alguna vez te di la espalda, que no me interesé por ti.
PD: Aunque todo esto es pasado, hoy lo he leído y, ya sin rastro de rencor, quise publicarlo.
Querer a alguien implica también tener la capacidad de odiarle profundamente.
Y el tiempo implica distanciamiento. Implica que ni yo daría ya tanto por ti, ni nada de lo que hagas será capaz de hacerme sentir lo que escribí entonces.
PD: Aunque todo esto es pasado, hoy lo he leído y, ya sin rastro de rencor, quise publicarlo.
Querer a alguien implica también tener la capacidad de odiarle profundamente.
Y el tiempo implica distanciamiento. Implica que ni yo daría ya tanto por ti, ni nada de lo que hagas será capaz de hacerme sentir lo que escribí entonces.
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