domingo, 19 de diciembre de 2010

de qué me sirven tus ojos?
si les importa un carajo si me voy o aparezco

domingo, 5 de diciembre de 2010

..

Sé que esto no es para ti, pero eres tu al fin y al cabo. Quizas imposible no sea la palabra. Falta de huevos y miedo a perder una buena oportunidad creo que se acerca un poco.
Dime desde que momento dejaste de verme como algo más y empezaste a verme como tu paño de lagrimas, como tu consejera y esa persona que te acompaña cuando prefieres no ir solo. Dime si ese momento realmente existió, o si no estamos siendo los protagonistas de nuestra propia mentira de teatro. Yo, por lo menos, parezco ser actriz y espectador equitativamente; soy la primera que cree al pie de la letra el monólogo, y en momentos de lúcida locura, me doy cuenta de lo absurdo de la trama. Me niego a detenerla viendo cómo tu pareces creertela y encontrarle sentido. Se me da bien ocultar sentimientos, sepultarlos bajo la fina capa de la indiferencia y aceptar.
Pero ayúdame y muéstrame con claridad, ya sea mediante un aplauso o un guiño de ojos, de qué lado de la tarima estás..

martes, 17 de agosto de 2010

Y por último, para poner el punto que cierre este párrafo en nuestra historia, recordarte todas las veces que pude haberte escrito o mencionado sin querer, señalizarte entre las calles de mi mente, que quisiera o no siempre me llevaban al mismo lugar. Hoy intentaré no cruzar a la derecha en la calle 64. No voy a pararme a mirar el cielo azul los martes, ni pasaré mis navidades vagando por el frío o charlando con la luna.
No quería esconder de nuevo el libro sin volver a leerlo, y compartirlo. Porque hubo un día en que tuvimos la felicidad entre nuestros planes...
Te...
Si, aquí estamos de nuevo, improvisando lo de siempre, intentandolo una y otra vez esperando un resultado diferente...

Sabes? A veces pienso en cuánto estoy arriesgando por ti, en cuánto puedo perder, a cuántos puedo decepcionar, y cuánto me puede llega a doler.

Y luego, como por arte de magia, como si tú desde la distancia leyeses mis acciones, reapareces con tu sonrisa, tus ojos y el cielo entre las manos.

Entonces pienso en cómo ha sido nuestra historia, en la razón de seguir aquí, aferrandome a tu ausencia; pienso en el hermoso pasado que compartimos, en cómo hemos llegado a este punto. Pienso en ti, en mi, y en nosotros. No puede haber nadie en contra de algo tan bonito.

Y me quedo aquí, en ese espacio que queda entre lo bueno y lo malo, escondida en nuestro pequeño mundo aparte esperando a que aparezcas; esperando a que vuelvas a irte.

viernes, 21 de mayo de 2010

Si la vida fuese eterna, volvería a ti sin dudarlo. Créeme. Iría con los ojos cerrados y caminando, cada paso más seguro y fuerte que el anterior.
Sin embargo, teniendo en guenta lo efímera que es la vida, supongo que te prefiero como un recuerdo y como simple existencia; como un destino esporádico. Correr a la velocidad de la luz para luego desaparecer consumida.

* tómame como al tequila, de un golpe y sin pensarlo...

Los finales no existen.

Por mucho que lo hayamos intentado, por todas las veces que hayamos decidido odiarnos, no importa cuánto empeño pongamos en que salga bien… No estamos hechos para estar juntos. No estamos hechos para ser amigos. No estamos hechos para odiarnos. No estamos hechos para echarnos de menos. No estamos hechos para estar lejos el uno del otro. No estamos hechos para hacer otra cosa que querernos, y no estamos hechos para querernos.
Estamos hechos para existir a la vez, punto.
No me importa si lo entienden o no los demás...

ilegal.

Siempre sueño que nos descubren.
Y yo, nuevamente, me despierto aliviada, pero decidida a meterme en la boca del lobo.
El ser humano es el único que tropieza con la misma pierda dos veces.
Yo, al parecer, estoy dispuesta a tropezar con él todas las veces que haga falta.
Aun con las advertencias y los carteles con flechas que te apuntan.
Me encanta jugar a perderlo todo.

Es curioso. Muchas veces no nos damos cuenta de cuánto echábamos de menos a alguien hasta que le tenemos de vuelta.
No hay nada en comparación a tenerte al lado y saber qué es de tu vida, escuchar tu voz, sentir tu mirada color cielo clavándose en mis ojos y volar en ella. Si, la verdad que había olvidado infinidad de detalles, de sentires.
Me faltabas, y por mucho que lo supiera, no tenía ni idea de lo que eso significaba.
Eres parte de mí. Siempre estás.
Tu esencia es fría, es vida. Aunque ha llegado al punto de pesarme. No sabes todo lo que me cuesta aparentar…
Aparentar no ser yo
Aparentar no ser tú…
Aunque quizá valga la pena. No tengo ni idea.
Estás en cada paso que doy. A veces incluso confundo mi sombra con la tuya, como debería de ser.
Cuando camino, dejo tus huellas. En cada movimiento dejo una estela de ti. Hasta el viento grita tu nombre en cada roce.
Tengo una percepción completamente distinta del mundo cuando formas parte de mi. El mundo está lleno cuando estás, y cuando no, es también hermoso… pero vacío.
O quizá no tan vacío.
Hoy te necesito más que nunca...
Hoy solo me apetece volar en una noche de invierno.
Quiero sentirme viento, quiero sentirme mundo.
Quiero tantas cosas.. y hay tan poco tiempo…
Y hay tan poco espacio…
Odio esconderme. Odio borrarte. Odio cogerte la mano por debajo de la mesa, mientras por encima nos lanzamos miradas de odio.
Un odio un tanto enamorado.
Quiero el futuro, quiero que no pase el tiempo, quiero que se devuelva y que el nunca jamás se transforme en un siempre.
Por favor, secuéstrame hoy.
Necesito salir de dudas… necesito darte un abrazo, necesito perderme en ti, necesito…
Necesito que la duda no pregunte y se calle. Pégale un tiro y que muera del golpe.
Necesito no haberte conocido jamás.
Necesito volver a conocerte, esta vez con ojos negros.. te pegan más.
Pero no te cambiaría por nada del mundo. Nada, que te quede claro.
No cambiaría ni un poro de tu piel, ni siquiera tus maneras de ser cortante y serio.
Ni siquiera el papel en el que crees que no me dejas ver nada de lo que sientes.. que es cuando más veo a través de ti.
Necesito que hoy todo sea ayer. Necesito que las calles que recorro sean de Barcelona.
Pero no te preocupes por mi. Mañana levantaré la cabeza y volvere a poner las palabras en la boca y los besos en la mejilla.
Creo.
Quizá mi razón no sea más que una mera espectadora.
De ser así, deséame suerte.
No tengo ni idea de cuáles son mis limites.
No tengo ni idea de cuándo perdi mi camino.
Eres demasiado real para ser real.
Aun asi, gracias por serlo.
Jamás me cansaré de agradecerte que existas... Y nunca dejaré de maldecirte por lo mismo.
Me puedes hacer volar sobre las nubes, en el cielo.
Puedes hacer que roce con mis dedos el fuego del infierno.

* Los sueños que se cumplen son tan raros..

Si te digo la verdad, llevo desde entonces pensando qué poner en el blog. Anteayer por la noche habría escrito que por primera vez en mucho tiempo me sentía perfecta. Ayer por la mañana.. más de lo mismo. Anoche quizá habría sido un poco más melodramática, un blog de estos que me inspirabas. La verdad que nunca supe cómo empezar, escribía dos frases y lo dejaba. Hoy a las siete de la mañana, que me desperté y puse el ipod, tengo clarísimo lo que quiero escribir.
Ahí te fue:

He de admitir que nunca he creído demasiado en el destino. Trazo mi propio rumbo, cavo mi propia tumba. Pero llegados a este punto… bueno, vale, sigo sin creer en que tenemos un destino trazado que va a cumplirse sin importar qué, pero sí que creo que he encontrado el mío.
Un destino imposible.
Nunca has experimentado el querer y no poder? El saber que tiene que pasar eso, saber a dónde perteneces, saber qué labios debes besar y qué ojos azules debes mirar?
Saberlo y que el resto del mundo no lo pueda ver. Efectivamente. Si alguna vez pensé que era una broma del destino, hoy no lo puedo dudar. Nos la han jugado buena…

Te he echado tanto de menos…
Y después de todo, te sigo echando de menos…
Y lo seguiré haciendo, estoy segura.
Por qué no se dan cuenta? Para mí es algo tan obvio como que uno más uno, es igual a uno cuando se quiere. Aunque quizá no pueda juzgarles, nadie te conoce como yo… y aun así dudé. Hoy, sin embargo, moriría en tu mundo de dragones sabiendo que no es un cuento. Volando pendiendo de tu mano.. tu sólo imaginate por un momento nuestra vida sin aquel click.
Quién sabe lo que habría pasado?
Venga, por favor imagínate tu vida en la situación perfecta. Cambia todos los aspectos que no te gustan. Haz posible lo imposible, llena piscinas vacías, quiere a personas que no has sabido querer… Pero claro, si todo fuese tan sencillo, la felicidad no sería un bien tan preciado.
Me alegra tanto saber que te ha ido bien todo este tiempo…
Y… quizá no debería decirte esto, pero…
me alegra también saber que no te ha ido tan bien como yo pensaba.
Pero sobre todo me alegra el simple hecho de saberlo. Me alegra que por fin hayas podido aguantarme la mirada. Me alegra que nunca me hayas perdido la pista, me alegra que hayas recibido algunas de las cosas que te he querido decir siempre.
No quedaba obvio que no te odiaba? Cómo has podido temerme?
Imposible odiar las manchas más claras que hay alrededor de tu pupila.
Si… esta vez, por si acaso, me he hecho una fotografía de alta definición de todo tú. Esta vez no me olvidaré. Ha sido doloroso inventarte sin los pequeños detalles. Eso era lo que me faltaba cuando te imaginaba abrazándome o te soñaba, o cuando me parecía ver unos ojos parecidos a los tuyos.
Sabes qué me faltó percibir? Tu olor. No me dio tiempo.
También me faltó un abrazo en condiciones.
Y me sobró la sonrisa. He de admitirlo.. No me salía más que sonreírte.
Gracias por existir.

Siempre serás bienvenido a mi lista de obsesiones y de nombres a olvidar.
Te echo de menos.
No quiero decir que no entienda cómo consigo mantenerme en pie sin ti, ni que no pruebo el sabor de sonreír desde que no estás. Tampoco quiero que pienses que la luna y yo hemos dejado de hablar a escondidas sobre el mar sólo porque tú ya no nos acompañas. Nada de eso. No siempre te pienso, sólo cuando me acuerdo de recordarte. Tampoco me afecta ya el síndrome de abstinencia cada noche, aunque admito que los martes se me hacen un poco largos. No hablo siempre de ti, ni he contado tu historia (bueno, nuestra historia…) más de un millón de veces. Pero eso sí, todos mis amigos conocen tu nombre.
Solo quiero que sepas que siento cómo no estás. Faltas, me faltas, y lo noto siempre. Duele, por lo que decidí dejar de recordar. No voy a coger el papel de masoquista esta vez, que con una aprendí.

Tengo miedo a seguir echándote de menos con los años.
Tengo miedo de no echar de menos a nadie más.
Tengo miedo incluso de dejar de echarte de menos…
Pero ya se me quitó el miedo a vivir sin ti. Ya aprendí.

A veces incluso cuando te hablo oculto el timbre de mi voz que lleva tu nombre.

4.

Hoy por fin me decido a darle a este raye de historia un final. No sabia exactamente cómo hacerlo, pero no iba a dejarlo estar un solo día más. Toca dejarse llevar por la vocecita de mi cabeza y escribir lo que me dicte.
[…]

Guerra civil, o un gran partido de tenis Nadal-Federer. Eso era lo que había en mi cabeza. Razon vs. corazón. Nunca antes habían estado en un desacuerdo así, encima iban sumamente igualados: técnica vs. fuerza.
Después de dos días sumida en los pensamientos más doloroso, sin atreverme siquiera a sostener una mirada, sin levantarla del suelo o del libro que utilizaba para despejarme cuando notaba que las lágrimas anunciaban su llegada, por fin comenzaba a ganar uno de los dos jugadores, o más bien se ponían de acuerdo y no ganaba ninguno.
Mi razón me decía que no pensara, que olvidara, que jamás le permitiera al corazón ganar esta batalla. Me decía que dejase de sentir, que me quisiera a mí misma.
Mi corazón se limitaba a sentir y a no aceptar todo lo que me decían. Se aferraba a su verdad inventada.
Había estallado una guerra en mí por no aceptar mis sentimientos, por querer destruirlos. Ese era mi fallo, y me costó dos días de no pensar en otra cosa que en esa.
Si no quiero sentir de un cierto modo, igonoro el hecho de que ese sentir es parte de mi. Me estaba traicionando a mí misma.
Sentir aquello.. era un sentimiento. No querer sentirlo era otro bien distinto, que por mucho que lo intentase no impedía el primero.
Era un debate interior, aunque realmente no había nada que debatir ni ninguna guerra que ganar. Mucho menos un partido o una copa, o millones de euros por ser el nº uno.
Hiciera lo que hiciese, no iba a cambiar nada.
Nada.. yo seguía sin saber nada… Cómo dolía cada vez que lo recordaba.
Y de repente el corazón dejó de sentir, o más bien dejó de no querer sentir.
Aceptar la realidad.
Realmente la verdad no duele. Duele el hecho de caer de golpe a la realidad después de vivir en la mentira, pero la verdad es hermosa como ninguna.
Simplemente.. dejé de pensar que eras la base de mi felicidad. La base de la felicidad son los sueños, las metas, uno mismo, el amor, el mundo, Dios, lo que tú quieras que sea. No solo una cosa, y menos algo tan complementario y no-básico. “No te necesito” te dije, aunque tú nunca lo escuchaste.
Me sentí feliz y llena. Me sobraban las fuerzas y las ganas de vivir. Tenía miles de metas por delante ahora que lo había perdido todo. Nuevos sueños.
Y ahí acepté nuestro final. No era un final feliz, no era un final con alguna razón de ser, simplemente .. era un final.
Lo que yo siempre había querido.. sin saber realmente lo que eso significaba.
Nunca más..

[...]

1 navidades

Abrió la puerta y se adentró en mi habitacion. Le bastó ver mi cara empapada para pensar lo peor.
- No lo puedo creer...
Au. Dolió. Una nueva serie de lágrimas empezaron a brotar de mis ojos.
Cerré en un click la conversación y apagué el ordenador. Ella no podía leer más, no debía saber ni un solo detalle más. Por mi bien.. por su bien.
- No puedo contártelo
- Soy, creo, la única persona a la que sabes que puedes contárselo. Ay, qué has hecho.
Otro comentario más: una nueva aguja clavada en la herida. Estaba ardiendo, dolió más que la anterior. Acaso no me conocía?
- No he hecho nada...
- Cuéntamelo
- No puedo
- Soy tu madre, claro que puedes
Si.. mi propia madre pensando de mí lo peor. Me tapé la cara con las manos, como si eso me sacase de aquella situacion. Ella me tendió la mano... Me levanté, la abracé y seguí llorando, esta vez con más intensidad.
- Cuentamelo.. - dijo en un susurro.
Ella era mi único apoyo real, la única que me perdonaría algo así. Se moría de rabia, de dolor, y aun así su tacto era más suave que la seda.
Y entonces, le conté todo.
Era la primera vez que rompía una promesa de verdad.
A partir de ese momento todo fue muy rápido: gritos, lágrimas y más lágrimas, decepciones, juicios. Si, todos estaban ahí juzgándome y señalándome..
No, no, no, no...
Era como sentir aguja tras otra clavándose en la herida, cada una más profunda y más caliente.
Y me dejé dominar por la tristeza. Si. Yo, la niña de los objetivos claros, la optimista, la de las soluciones, me rendí por primera vez. La misma que hacía más de un año se había propuesto lo imposible.. y lo había conseguido. Y lo había perdido todo del golpe.
Ahí, abrazada a la almohada, lloré hasta que me ahogué en mi propio sueño.
Jamás he vuelto a llorar así...
[...]
Ff? No.. esta vez no
[…]
- Despierta. Mama viene a buscarte.
Buscarme? Au.. qué me dolía? Es sábado, no tienes que despertarme.. Ah, no, es viernes. Por qué no fui a clases? Por qué…..
Y de repente empecé a recordarlo todo. Poco a poco, para que doliera más. Un grito, una conversación, una confesión, un secreto, una promesa… rota. Verdades, mentiras.. Realidad. De golpe. Vacía, triste, oscura, y sola; tremendamente sola.
Lo reviví todo en cinco segundos. En ese momento, después de haber dormido ocho horas perfectamente, me pareció irónico que todo aquello fuera culpa de un click. Una broma del destino, eso era todo, tenía que serlo. Una broma muy pesada. Un fallo en los cálculos de Dios. Una órden del cerebro a la mano: muévete, estírate, aprieta el ratón… si, esa era la causa de todo lo que estaba pasando. Me faltó ese click.
Me levanté y fui a vestirme. Al mirarme en el espejo parecía acabar de despertar de un día cualquiera, de una noche larga y plácida. Qué curioso.. siempre imaginé que sería como en las películas, que en esas noches no duermes o tienes pesadillas, o llueve. Pero no.
[…]
1: Qué fue lo que paso?
2: es que.. no entiendo por qué dice eso. No pasó nada, no?
1: es eso verdad?
Yo.. me limité a mirar, absorta.
Si.
No.
Mentiroso.
Soy una mentirosa.
Te quiero.
Te odio.
Podría haber gritado millones de cosas, millones de versiones, millones de verdades a medias, millones de mentiras.. pero no me salió nada.
No puede ser. La situación, el rencor, el recuerdo… las agujas. Estaba ahí todo junto manifestado en una persona, que mirándome a los ojos, me revolvía. No encontraba ni siquiera odio en su mirada, sólo inocencia. Era pasiva, como quien ve una película muda y no la entiende. Le habría creído de no conocerlo tanto.
Seguí mirando de un lado a otro. La miraba a ella, lo miraba a él…Qué hacer? Fingir locura? Decir que todo habían sido invenciones mias? Estaba más que dispuesta… yo lo sabía, y él también. Pero..
Lo miré, me miró. No podía decidir, no podía hacer nada.
Au. Malditas agujas!
1: Qué pasó…?
Y no pude más.Salí corriendo fuera de las cuatro paredes en las que estaba teniendo lugar todo eso. Intenté abrir la puerta.
Desesperación, impotencia… y lo conseguí. Estaba fuera.
Por fin un poco de aire y luz. Diez minutos allí encerrada.. una eternidad, y más con esas dos personas.. bueno, con él.
Vaya. Creo que el mundo es demasiado pequeño ahora… y hacía solo dos días me parecía un horizonte inalcanzable pendiendo de su mano.
Sus ojos azules también me acompañaban ahí fuera, bajo el cielo, en la sucursal del infierno. Ahora lo veía.. el odio, la decepción, el dolor chorreaban a borbotones de su presencia.
Si… me odiaba. Me odiaba después de todo, como si las últimas horas fuesen más importantes que todo lo vivido.
Pero yo.. yo no podía odiarlo
Sin embargo, en aquel momento claro que me odiaba a mí.
Puto click.
[…]
Sigue sin haber final feliz.

3

- Qué pasa?
Si. Había accedido a hablar conmigo, esta vez a solas. Levante la cabeza y lo mire directamente a los ojos.
Me revolvió otra vez.. habían cambiado mucho.
Ganas de gritar.
Yo no había sido la única culpable…
Si no quieres que nadie se entere, no lo hagas.
No me odies, por favor. Deja de mirarme así de una vez...
Tu fuiste quien me puso todo ese peso encima. Tú me metiste en tu cuento de guerras, dragones y héroes. Y.. sabías que yo iba a caer. Nunca quise ser princesa. Nunca quise vestirme con un traje rosa, nunca he pedido un “y fueron felices para siempre”. Nada de eso.
Vaya… A lo mejor esa era la razón por la que me ate a ti desde el primer dia. O quizá solo estaba jugando como siempre al masoquista..
Volví a clavar mi mirada en él, después de haberla bajado solo unos segundos.
Si. Todo esto pasaba por mi cabeza en una fracción de segundo. Y él lo sabía.. era totalmente consciente del poder que tenía sobre mi.
Coacción.
Y entonces.. tus ojos.
Qué estaba diciendo? Claro que no. Me basto el azul intenso pare desechar todo lo que pensé. Era la idea de no cumplir un sueño, de no volver a perderme en tus palabras, en tus brazos.. me dolía más que cualquier otra aguja ardiendo.
Por eso estaba allí… era un riesgo que yo había asumido.
Me pasa por quererte.
Te pasa por…
- No hagas como que no ocurrió nada.. Deja de negarlo, por lo menos conmigo
- Es que.. no pasó nada
Pero qué es lo que pretendes…? No estoy loca...
- Tanto tú como yo sabemos lo que paso
- Tú no sabes nada.
"tú no sabes nada”
Más que decirlo, lo escupió con desprecio.
Crack.
Yo no sé nada..
Yo.. No.. Sé.. Nada
Cuatro palabras bastaron. Maldigo la gracia que hoy me hace. Maldigo la sensación de vulnerabilidad contigo, con creerte inhumano. Maldigo que me conocieses tanto.
Te quiero
Pero claro.. yo no sabía nada
NADA.
A partir de ese momento no recuerdo más, pues yo salí de la habitación y dejé de ser. Supongo que ahí dentro seguía mi cuerpo aguantando aquello. Seguro que, además, seguía transcurriendo el tiempo... sin mi.

[...]
Sigues creyendo que habrá un final feliz?

De repente, su olor.

Otra vez te ha encontrado él a ti a través de otra persona. Tanto buscarlo por las calles como una loca y extrañarlo sin tenerlo, tanto inventarlo. Años sin verlo, sentirlo, hablarle, oirlo.. olerlo. Y ahí esta esa fragancia a la que fuiste tan adicta en su momento; tu perdición acompañada de la sensación de perderte entre sus brazos, apoyar la cabeza en su pecho, fugarte del mundo normal para darte cuenta de cómo los pájaros vuelan porque unas arañas gigantescas los mueven con sus redes, aunque nadie sea capaz de verlo. Y entonces me dices que vuelas, y yo, por supuesto,
te creo
…

Y mi ojo que ve mejor a oscuras decide abandonarme, y a mí solo me queda brindar por mi salud.

Espero que algún día seas capaz de sostenerme la mirada estando tan solo a centímetros de mi cara. Que algun dia puedas hablar conmigo como si nada. Espero algún día poder recuperar la parte de mí que te llevaste.Mientras, sigue volando.. yo seguiré persiguiendo tu olor cuando lo perciba y tus ojos cuando los encuentre entre la gente.

Ser amantes y enemigos es nuestro dulce castigo

64

64 Mírame aquí, dos años después sigo recordando perfectamente aquel lugar, aquellos eternos 120 minutos, la libertad y el miedo, aquella desesperación, aquellos brazos con sus manos y sus dedos.. aquellos besos... aquella cuesta y su velocidad, aquel frío, aquel calor y, cómo no, el riesgo. Pero recuerdo ante todo aquella sorpresa, aquella angustia, aquellos gritos, aquellas lágrimas. Y por supuesto que tengo contadas todas las cosas que perdí por ti, por aquel día, por aquel desliz, y cómo olvidar que, además, te perdí a ti.Esa sensación de no entender nada, o más bien de que nada ni nadie me entendía a mí. Esa sensación de, por primera vez en toda mi vida, querer dormirme y despertar ayer, o más bien mañana y darme cuenta de que todo fue un sueño, o una pesadilla.
Lo peor de todo es que a ti esto te da igual. Nunca leerás las palabras que escribo, ni aquella carta que nunca te di, pero sí que tienes ese trocito de mí plasmado en papel.. más te vale conservarlo como yo aquel amuleto tuyo, aunque ya no tiene tu olor.
O quizá lo peor no sea eso, y sea que a mí no me da igual, sea que tengo una cicatriz que se encarga de hacerme recordar cada 14 de febrero que tus profundos ojos no los soñé, que en algún momento además fui feliz, y cada 20 de diciembre que tu voz no la imaginé, que lo perdido no volverá, que también lloré por ti.Pero no te confundas! No te odio ni te guardo rencor, puedo mirarte y no temblar de la impotencia como hacía antes, pues 700 días me han sido suficientes para aprender a volver a aquel momento sin implicar al corazón, ni a las heridas, ni a los ojos, ni a mí...

A pesar de todo, gracias. De no haber vivido todo ésto no sería quien soy hoy, no sabría lo fuerte que puedo llegar a ser. De verdad, gracias