sábado, 9 de agosto de 2014

Aquí estamos de nuevo hablando de lo que pudo ser, y no fue. De experiencias efímeras, de echar de menos, de echar de más. De errores grandes, pequeños, medianos, pero al fin y al cabo, errores.

Hablando de verdades a medias.
De verdades dinámicas.
Verdades con fecha de caducidad, que se convierten en nada.
Hablando de mentiras

Hablando de romper esquemas,
reglas, ideales, promesas.
Relaciones.
Jugando a que podemos jugar,
pero no podemos.
Y de golpe, hemos vuelto a la realidad.

Cuánta soledad innecesaria..

No voy a pretender que esto no me afecta.
No voy a pretender que no me muero de ganas de que las cosas hubiesen seguido otro camino.
Mi camino.
Pero todo en esta vida son lecciones,
esta ya puedo tacharla de mi lista.

Lo peor es que ahora mismo no quiero más nada.
O tu, o nada.
Y jode decirlo.
Duele sentirse rechazado.
Duele enseñar la mejor parte de ti, confiar en alguien,
reconocer lo que quieres cuando lo tienes delante,
y que te rechacen.
Y que se arrepientan.
Duele querer mandar a alguien a la mierda,
y no poder hacerlo.

Desde el otro lado del mundo todo se ve distinto.
Aún así asumí este riesgo a conciencia, y no me arrepiento.
Pero cuando me echan de más,
me voy...