viernes, 21 de mayo de 2010

64

64 Mírame aquí, dos años después sigo recordando perfectamente aquel lugar, aquellos eternos 120 minutos, la libertad y el miedo, aquella desesperación, aquellos brazos con sus manos y sus dedos.. aquellos besos... aquella cuesta y su velocidad, aquel frío, aquel calor y, cómo no, el riesgo. Pero recuerdo ante todo aquella sorpresa, aquella angustia, aquellos gritos, aquellas lágrimas. Y por supuesto que tengo contadas todas las cosas que perdí por ti, por aquel día, por aquel desliz, y cómo olvidar que, además, te perdí a ti.Esa sensación de no entender nada, o más bien de que nada ni nadie me entendía a mí. Esa sensación de, por primera vez en toda mi vida, querer dormirme y despertar ayer, o más bien mañana y darme cuenta de que todo fue un sueño, o una pesadilla.
Lo peor de todo es que a ti esto te da igual. Nunca leerás las palabras que escribo, ni aquella carta que nunca te di, pero sí que tienes ese trocito de mí plasmado en papel.. más te vale conservarlo como yo aquel amuleto tuyo, aunque ya no tiene tu olor.
O quizá lo peor no sea eso, y sea que a mí no me da igual, sea que tengo una cicatriz que se encarga de hacerme recordar cada 14 de febrero que tus profundos ojos no los soñé, que en algún momento además fui feliz, y cada 20 de diciembre que tu voz no la imaginé, que lo perdido no volverá, que también lloré por ti.Pero no te confundas! No te odio ni te guardo rencor, puedo mirarte y no temblar de la impotencia como hacía antes, pues 700 días me han sido suficientes para aprender a volver a aquel momento sin implicar al corazón, ni a las heridas, ni a los ojos, ni a mí...

A pesar de todo, gracias. De no haber vivido todo ésto no sería quien soy hoy, no sabría lo fuerte que puedo llegar a ser. De verdad, gracias

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