viernes, 21 de mayo de 2010

[…]
- Despierta. Mama viene a buscarte.
Buscarme? Au.. qué me dolía? Es sábado, no tienes que despertarme.. Ah, no, es viernes. Por qué no fui a clases? Por qué…..
Y de repente empecé a recordarlo todo. Poco a poco, para que doliera más. Un grito, una conversación, una confesión, un secreto, una promesa… rota. Verdades, mentiras.. Realidad. De golpe. Vacía, triste, oscura, y sola; tremendamente sola.
Lo reviví todo en cinco segundos. En ese momento, después de haber dormido ocho horas perfectamente, me pareció irónico que todo aquello fuera culpa de un click. Una broma del destino, eso era todo, tenía que serlo. Una broma muy pesada. Un fallo en los cálculos de Dios. Una órden del cerebro a la mano: muévete, estírate, aprieta el ratón… si, esa era la causa de todo lo que estaba pasando. Me faltó ese click.
Me levanté y fui a vestirme. Al mirarme en el espejo parecía acabar de despertar de un día cualquiera, de una noche larga y plácida. Qué curioso.. siempre imaginé que sería como en las películas, que en esas noches no duermes o tienes pesadillas, o llueve. Pero no.
[…]
1: Qué fue lo que paso?
2: es que.. no entiendo por qué dice eso. No pasó nada, no?
1: es eso verdad?
Yo.. me limité a mirar, absorta.
Si.
No.
Mentiroso.
Soy una mentirosa.
Te quiero.
Te odio.
Podría haber gritado millones de cosas, millones de versiones, millones de verdades a medias, millones de mentiras.. pero no me salió nada.
No puede ser. La situación, el rencor, el recuerdo… las agujas. Estaba ahí todo junto manifestado en una persona, que mirándome a los ojos, me revolvía. No encontraba ni siquiera odio en su mirada, sólo inocencia. Era pasiva, como quien ve una película muda y no la entiende. Le habría creído de no conocerlo tanto.
Seguí mirando de un lado a otro. La miraba a ella, lo miraba a él…Qué hacer? Fingir locura? Decir que todo habían sido invenciones mias? Estaba más que dispuesta… yo lo sabía, y él también. Pero..
Lo miré, me miró. No podía decidir, no podía hacer nada.
Au. Malditas agujas!
1: Qué pasó…?
Y no pude más.Salí corriendo fuera de las cuatro paredes en las que estaba teniendo lugar todo eso. Intenté abrir la puerta.
Desesperación, impotencia… y lo conseguí. Estaba fuera.
Por fin un poco de aire y luz. Diez minutos allí encerrada.. una eternidad, y más con esas dos personas.. bueno, con él.
Vaya. Creo que el mundo es demasiado pequeño ahora… y hacía solo dos días me parecía un horizonte inalcanzable pendiendo de su mano.
Sus ojos azules también me acompañaban ahí fuera, bajo el cielo, en la sucursal del infierno. Ahora lo veía.. el odio, la decepción, el dolor chorreaban a borbotones de su presencia.
Si… me odiaba. Me odiaba después de todo, como si las últimas horas fuesen más importantes que todo lo vivido.
Pero yo.. yo no podía odiarlo
Sin embargo, en aquel momento claro que me odiaba a mí.
Puto click.
[…]
Sigue sin haber final feliz.

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